Se resiste el Permiso de paternidad
Por muchas vueltas que le doy, sigo sin entender porqué hay tanta resistencia a considerar el derecho al permiso de paternidad en clave de igualdad. La ocasión que representa la Ley de Igualdad -que se aprobará en breve en el Congreso de Diputad@s de España- significa precisamente la oportunidad de hacerlo ahora, dando cumplimiento a lo que desde octubre de 2005 está reclamando la plataforma cívica por un permiso de paternidad intransferible y que cuenta -aparentemente- con el apoyo de todos los grupos políticos. Bueno pues el mosqueo viene de que en vez de aprovechar esta ocasión pretenden quedarse a medio camino, cual coitus interruptus.
No es tiempo de ambigüedades, creo yo, es tiempo de consolidar garantías y derechos que permitan avanzar hacia la igualdad real.
4 semanas de permiso de paternidad intransferible es lo que se ha propuesto desde la plataforma cívica como primera medida a tomar que marque una hoja de ruta hasta igualarlo en el tiempo con el permiso de maternidad -actualmente de 16 semanas, incluyendo la recuperación postparto necesaria-. Aunque esta es una propuesta política y económicamente viable argumentada ampliamente, lo que el próximo día 21 se pretende aprobar en el Congreso es un permiso de 13 días ahora y la meta de las 4 semanas a alcanzar en el 2015. Leo el último comunicado de la plataforma y me reafirmo en que el permiso de paternidad puede y debe empezar siendo de 4 semanas ya en el 2007.
¿Qué se esconde entonces detrás de la insuficiente medida que a modo de caramelito se ofrece ahora? ¿es este planteamiento representativo de lo que los grupos parlamentarios en España entienden por la aplicación del principio de igualdad?
De ser así ¿estarían diciendo que la responsabilidad del cuidado sigue correspondiendo a las madres y que los padres a lo mucho podrían aspirar a que sus compañeras les cedan una parte de sus derechos? flaco favor este para la superación de la precariedad del empleo femenino y el desarrollo de condiciones de trabajo igualitarias si el hecho de contratar a una mujer sigue siendo percibido por el empresariado como un “peligro, bebé a bordo probable”; y es más que evidente sobre quién seguiría recayendo la penalización por el disfrute de un derecho que pretenden seguir considerando como exclusivo de una parte de la población.
¿O es que no se dan cuenta que con este tipo de ambigüedades se profundiza aún más en la división sexual del trabajo?
Aunque ahora que caigo, incluso alguien podría llegar a pensar algo también inquietante, relacionando esta resistencia a la plena equiparación de derechos con el hecho de que sea la población inmigrante quién fundamentalmente está teniendo niños y niñas en España.
¡Qué tufillo desprende todo esto!
Lamentablemente en estas situaciones vemos las resistencias más o menos descaradas del patriarcado. Todavía quedan muchas personas que consideran la maternidad una obligación y, la paternidad como algo difuso e inmaterial. “¡No es lo mismo!” dicen.
No es lo mismo, pero es importante en ambos casos. Debemos de luchar porque el disfrute de la misma sea igual de importante para unas y otros. Y de paso cambiamos la sociedad.
Un saludo sórico.