Video-Blog de Lkstro

Otro modelo de sociedad es posible … invertiendo en igualdad para la sostenibilidad y democratización de la vida. Es tiempo de pasar a la acción sumando energías.

Paradojas

Prohibicionismo como denuncia, kasikeNO

Qué manía les ha entrado a algunas personas con la proclama esta de prohibir determinadas conductas y hábitos con la excusa de ser nocivas para la salud. Cualquier día amaneceré con la decepcionante obligación de sustituir también mi dosis de cafeina por algo menos excitante antes de que la liga anti-café me intercepte cometiendo un acto potencialmente delictivo. 🙁

La tentación a recortar derechos civiles y el marco de libertades parece haber hecho mella en parte de la clase política que practica una especie de seguidismo sobre la fórmula de prohibir y prohibir como forma de denuncia pública. Ha sucumbido la razón y la promoción de la educación en valores sociales por el atajo que representa el “porque sí, que lo digo yo”.

Esto viene a cuento de la batalla de la nueva hamburguesa (XXL) que se ha lanzado bajo la consigna de “come como un hombre”. El trasfondo va más allá de la cuestión alimenticia, obviamente, el video utiliza una imagen estereotipada y arquetípica de los hombres-machos- [mucha testosterona y poco seso] como reclamo hacia una bola de chavales que se pretende caigan engatusados por “lo bestia” que representa el engullirse esa triple hamburguesa.

El feminismo se asienta sobre la base de derechos y libertades individuales y colectivos, de mujeres y hombres, y por lo tanto, el constreñimiento de la base a través del recorte de derechos y libertades representa de manera indirecta un retroceso en el avance hacia la igualdad.

Este doble trasfondo, hace de la práctica prohibicionista un acto aún más lamentable en sí mismo.

Por una parte está la batalla contra la “comida basura” del Ministerio de Sanidad que denuncia que “la hamburguesa gigante supera las recomendaciones internacionales de grasa saturada” y además incumple la estrategia preventiva contra la obesidad; bueno, si es por este motivo, gran parte de los platos de la gastronomía española serían potencialmente denunciables, por la desmedida exaltación del colesterol que representan muchos de ellos, por mucho sabor rico-rico que tengan.

Soy más partidaria de una acción en positivo que punitiva, es decir, de mostrar los efectos beneficiosos de una comida equilibrada y hábitos de vida saludables en vez de satanizar o prohibir.

En este mismo sentido, me parece más conveniente mostrar alternativas de comportamiento y relaciones entre mujeres y hombres desde una base real de igualdad, respeto y reconocimiento mutuo que darle más bombo a una campaña publicitaria que explota de manera insolente la estética machista a desterrar de nuestras vidas.

Y por otra parte, me preocupa que las energías e intelectos de parte del feminismo en españa estén atareadas en este tipo de denuncias, ya que creo que consigue desviar la atención de otros temas que están pasando sin pena ni gloria y sobre los que es necesaria una intermediación política desde planteamientos feministas: mejoras necesarias en la aplicación de la ley contra la violencia hacia las mujeres, revisión y mejora de los criterios que se están aplicando al desarrollo de la sociedad de la información y programas de I+D+I, orientación que se está haciendo al gasto social, etc.

Un comentario en «Prohibicionismo como denuncia, kasikeNO»

  • En realidad hay un debate ético bien importante por debajo: ¿Ponemos por delante la libertad -y por tanto la diversidad que es su consecuencia lógica- a la utilidad? o al revés?

    Asumir que la libertad se antepone a la utilidad, como haces y concuerdo, supone asumir que el resultado será un grado amplio de diversidad. Es decir, que el mundo siempre nos contrariará, nunca será completamente a nuestra imagen y semejanza. Esto se enfrenta directamente a la Modernidad, al principio de Razón que está en la base totalitaria de la cultura protestante y la izquierda ilustrada.

    Asumámoslo, la diversidad es un valor para politeistas y postmodernos que no temen la heterogeneidad, que no precisan la uniformidad social y el conformismo activo para sentirse seguros.

    Es cosa nuestra.

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