Conexión Alghero
Está volviendo a ocurrir esa recarga energética provocada por el sol, la inmersión en el mar [el mediterráneo sorprendentemente también tiene aguas cristalinas], el deleite de los placeres gastronómicos y la buena compañía de David, María, Nat y Jose. Llevo una semana en L’Alghero y me maravilla la capacidad de mi cuerpo de absorver la energía que necesita directamente desde la fuente primaria que tiene más cerca.
Los paseos nocturnos regados por una multitud de estrellas convierten la experiencia de abstraerse con la visión del mar en algo inagotable; sólo falta la luna en esta cita, que remolonea no se bien por donde, porque no consigo verla.
Esta sensación placentera se añade a la relectura que estoy haciendo una vez más del manifiesto ciborg y me divierte las divagaciones a las que me va llevando; eso de sentirme en parte como un ser híbrido que de manera autónoma establece una poderosa conexión con los recursos naturales y energéticos de los que se alimenta, me convence nuevamente de que el mito del ciborg que propone Haraway, es más real que ficción.
Sobre conexiones y nuevas experiencias, especialmente intensa ha sido la del rastreo de redes wifi abiertas, por la calle, en el medio de este casco histórico empedrado, por donde caminar -ya sea en plano o en plataformas- se convierte en toda una habilidosa proeza, y ante la curiosa mirada de turistas y locales; el resultado de esto es exactamente lo que refleja esta foto: punto de conexión mañanero en la calle príncipe umberto 😉 para revisar el correo y a veces, incluso, hasta postear, como ahora mismo

Ya empiezo a preparame espiritualmente para el regreso…de momento estoy celebrando la noticia que brevemente leí ayer sobre la retirada de la financiación directa del gobierno español a la iglesia católica, y que de ser así, vendría a significar por una parte que las opciones privadas -filiación ideológica- se las financie cada quien y por otra podría representar el inicio de la pérdida de privilegios e influencia desmedida que las instituciones eclesiásticas han tenido en la organización de la vida política y en las vidas privadas de mujeres y hombres; el tutelaje que la iglesia católica ha hecho para justificar el uso del poder como dominación ha tenido un efecto aniquilador de las libertades básicas vetadas históricamente a las mujeres y en general a todo grupo poblacional que representase la “otredad” del sistema androcéntico, patriarcal, imperial y homófobo.
“El YO es aquel que no puede ser dominado, que sabe que mediante el servicio de “el otro”, es “el otro” quien controla el futuro, cosa que sabe a través de la experiencia de la dominación que proporciona la autonomía del YO”
Ser [u-n-o] o [u-n-a] es ser autónoma, poderosa … y también una ilusión 🙂