Tras el periplo viajero..
Ya de vuelta a la realidad cotidiana, a las llamadas en espera y a la agenda con vida propia, descubro con sorpresa que aún tengo secuelas físicas del último periplo viajero: hacía tiempo que no tenía unas agujetas como estas.
Estoy empezando a dudar que la práctica de alternar el calor y el frío sea algo benévolo para el human body.
Lo digo porque tras los 656 escalones que franquean la Gruta de Neptuno, me embarqué hacia tierras más frías. Disfruté de la lluvia de Santiago de Compostela que sirvió de excusa para que Lola yo decidéramos atrincherarnos en una de las tascas del Preguntoiro obsequiándonos con un vino tinto que calienta el espíritu de qué manera, mientras en el exterior caían chuzos de agua. Una delicia, y a su vez un buen preparativo para continuar mi viaje hacia tierras germanas, en donde el frío campaba ya a sus anchas; allí se me congeló casi todo, menos el ingenio y la actitud vital que dan para esto y más, sobre todo con el estímulo de la creatividad juguetona de alguien como Cristina. 😉
En mi vuelta al eje Madrid-Valencia me sorprendió nuevamente la bofetada del calor que sigue haciendo; ale, otra vez a quitarse ropa … una agradable sensación, que te predispone a percibir más estímulos y a disfrutar incluso del agotamiento físico.
En eso estoy, y mientras comienzo la inmersión en la actualidad política que me provocará otro tipo de agotamiento que ir gestionando hasta la próxima escapadita, campeando el day-to-day y soltando perlitas y lindezas que si se quedan dentro pueden llegar a corromper mi metabolismo… y eso sí que no 😉
Bienvenida!!
¡Coucou desde Bruselas!!!
¿Ola de calor?
ANA-
mmm, gracias por la acogida, así da gusto volver 😉
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