No agresión
Es curioso cómo funcionan las filiaciones y lealtades. Hay mujeres con las que auń sin conocerlas tengo un pacto de lealtad y compromiso más allá de lo razonable que pongo de manifiesto siempre que tengo ocasión de ello.
Hay otras mujeres, sin embargo, con las que sólo aplico un pacto de no-agresión para no poner en quiebro ni mi espíritu crítico ni mi cuestionamiento al sistema de relaciones que establecemos los hombres y las mujeres.
Muchas personas todavía se sienten cómodas viviendo en este sistema androcéntrico, y ya sea de manera consciente o inconsciente boicotean con sus actitudes y comportamientos el desarrollo de libertades que vamos construyendo quienes optamos por no encajar en este modelo de organización socio-política.
Este tipo de personas actuan como rémoras [mujeres y hombres] por eso difícilmente podría sentir complicidad alguna con ellas ya que su “bienestar” atenta directamente contra el mío; y aunque puedo llegar a entender de dónde salen algunos de los ramalazos que desprenden sus comportamientos, prefiero considerarlas non-gratas y alejar mi vida de su alcance.
En este tema no tengo dudas al respecto, quiero rodearme en mi vida de gente que decide ir a contracorriente, de la moralina, de las convenciones y de lo aprendido socialmente y que proyectan otras alternativas de vida y de relaciones, más comunicativas, independientes y libres. Los momentos de transición no son fáciles, para nadie, por eso creo que es mejor vivirlos sin miedo, agradeciendo lo que te hayan aportado y proyectando nuevas metas y sueños a alcanzar.
Escribo este breve post desde Alghero, donde ya llevo unos días que están siendo bastante más productivos de lo que había imaginado cuando inicié este viaje; la buena compañía, la deliciosa comida y la tranquilidad que se respira en esta turística parte de la isla de Cerdeña, son unos maravillosos ingredientes para aderezar cualquier proceso y/o replanteamiento vital mientras se renueva continuamente la energía.
La crónica continuará 😉 …