Oportunidad perdida en Uruguay

El presidente Tabaré Vázquez había anunciado descaradamente que vetaría la despenalización del aborto y la amenaza ha sido cumplida: ayer firmó lel veto a tres de los cinco artículos de proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva y con su firma ha provocado que la despenalización del aborto ya no se podrá volver a votar hasta la siguiente Legislatura.
Para levantar el veto presidencial, sería necesario conseguir el apoyo de 3/5 de l@s componentes de cada Cámara reunid@s en Asamblea General, es decir al menos 18 senadores y 60 diputad@s, algo muy difícil de obtener.

En Uruguay se estima que anualmente se realizan 33 mil abortos y que esa intervención, en condiciones clandestinas, es la primera causa de muerte materna

Las creencias religiosas de este personaje, que resulta ser el presidente de Uruguay, impiden el avance de los derechos reproductivos de las mujeres en contra del deseo de la mayoría de la población y en contra también de lo que su propio partido político había decido. La alianza de izquierda en el poder del Frente Amplio había votado mayoritariamente a favor de esta Ley en el Senado.
No al veto presidencial al aborto En este momento de replanteamientos, redefiniciones y reinvenciones, ¿no habría que replantearse la incompatibilidad de todo tipo de fundamentalismo religioso con determinados cargos políticos? al menos la pretendida izquierda debería hacerse un poco el hara-kiri ya que está claro que algunas opciones personales de sus líederes les incapacitan para gobernar y administrar los derechos de todas las personas en condiciones de igualdad. Actitudes y comprotamientos que contribuyen a sostener el sistema patriarcal.

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