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Pocas veces me permito la licencia de tomarme un fin de semana de holgazaneo, disfrute y placentero discurrir de las horas en buena compañía; un error que tendré que ir corrigiendo visto lo bien que me sienta hacerlo.
😀

Y es que con la vorágine del día a día, se me olvida que necesito recargar al menos esa energía que se evapora entre tanto telediario y machaconeo de neuronas que provocan tanto la lacra terrorista que se dirige hacia las mujeres como los múltiples y diversos ramalazos misóginos que se oyen y leen cada día.
A veces simplemente hay que dejarse llevar, disfrutar de lo que vas encontrando por el caminio y vivir de una manera intensa cada momento, que la vida al fin y al cabo son dos días (y para muchas ni siquiera eso).
Mientras escribo esto caigo en la cuenta de cómo la fuerza y determinación que con frecuencia dirigimos muchas mujeres hacia el activismo contrasta con la fragilidad con la que a veces abordamos nuestros proyectos de vida; y escribo en plural porque tengo claro que eso forma parte del “legado” de marras que hemos ido aprendiendo y que algunas intentamos ir reescribiendo para no reproducirlo, al menos de manera consciente.
Sólo siendo desde y para una misma tienes algo que poder ofrecer-te.
Así es. Por eso la lírica es más revolucionaria que la épica…
A por la lírica pues!!!
🙂
Es verdad, tenemos que frenar en seco, un dia de estos nos ponen una multa por exceso de velocidad o por derrape total.
Un beso sórico.
Lady Read.
Cuanta razón tienes, solo frenando en seco podemos observar nuestro entorno más cercano y así confirmar que el camino que caminamos es aquel que deseamos. La vorágine, la prisa, los acelerones y la velocidad suelen conducirnos hacia extrañas y pedregosas vías.
Desaprender lo aprendido también requiere su tiempo de paz y relax….
Besos moirados y sóricos!!!
Gracias, Lady Read y Bruja Violeta 🙂
jejejeje, os dais cuenta que esto suena a una frenada colectiva? ¡despeguen el pie del acelerador! que el mundo sigue 😉