Habitar el cuerpo, posicionarse en la vida
En la era de las tecnologías la dicotomía entre naturaleza y cultura va desapareciendo, y con ella se abren más posibilidades del ser y de darse forma a sí misma; bien sea como resultado del laboratorio o de una aplicación del conocimiento al deseo y la voluntad.

Los cuerpos se transforman pero qué pasa con las ideologías. Pues bien, las ideologías se mantienen a traves de la representación articificial de pautas heredadas, a través de la asunción de identidades estáticas, inamovibles, y a través de la interiorización de la lógica de pensamiento binaria, bipolar y dicotómica. Entre “lo uno” y “lo otro” hay muchas alternativas que sólo desde un posicionamiento consciente y de insumisión al género pueden emerger.
Entiendo la forma en que habitamos nuestro cuerpo no como algo casual, ya que responde, sea de manera consciente o involuntariamente, a la plasmación que cada ser individual tiene sobre las relaciones estructurales de poder que le afectan. En este sentido, lo que cada quien percibe y expresa a través de su cuerpo puede proyectar un código binario aprendido en el pasado, producto más de la inercia y de la repetición del sistema que de la libre elección individual; y también puede ser una aventura exploratoria para vivir identidades parciales, múltiples y cambiantes, ¿por qué no?
Seamos cyborg en vez de diosas, construyendo las forma de ser y estar, liberándonos de la norma y del discurso esencialista, olvidándonos del pasado apreendido y posicionándonos ante lo que tengamos que aportar en el presente que construye el futuro.
Esta reflexión me hace volver a la idea de sujeto nómada de Braidotti; me entusiasma el reto de actuar en diferentes niveles de forma simultánea: el de la identidad, la subjetividad y las diferencias; diferentes momentos, diferentes argumentos y cosas que decir, diferentes experiencias, diferentes formas de vivir las relaciones, diferentes lugares y posiciones.
¿Por qué no sentir como aliciente el vivir en/con/desde la diferencia, no como concesión del discurso de la pluraridad polite sino como valor en sí misma?