Feminismo y Nomadismo
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Haciendo un repaso a las lecturas de este último año -libros, paper y blogs- caigo en la cuenta de que he estado reflexionando, aún sin ser consciente de ello, sobre una misma temática, compleja y apasionante: el nomadismo y feminismo(s), o cómo diría Rosi Braidotti, sobre el feminismo nómade.
Así que como no creo en las casualidades, he decidido interpretar esta tendencia en la selección de lecturas como una necesidad de búsqueda, que ya veremos a dónde me lleva, y para que no se me pudra dentro lo que voy pensando, iré publicando en este espacio algunas ideas y reflexiones al respecto . 🙂
I. Entiendo el nomadismo no tanto como un movimiento físico sino más bien como el fluir de una conciencia crítica; y es en este sentido que cada vez más percibo la idea de Identidad como algo cambiante, relacional, que integra una multiplicidad de voces, incorpora las experiencias vividas y el aprendizaje de las mismas, aún cuando éstas lleguen a través de la intuición u otros mecanismos que escapan al control desde la conciencia racional.
El sujeto nómada necesitaría actuar en diferentes niveles de forma simultánea: el de la identidad, la subjetividad y las diferencias entre sus iguales. Estas diferencias corresponden a diferentes momentos, diferentes argumentos y cosas que decir, diferentes experiencias, diferentes lugares y posiciones.
Ahí radica, creo yo, lo interesante y a la vez complejo del asunto, en aceptar y/o variar los lugares o posiciones desde donde nos ubicamos para interpretar la realidad y el sistema de relaciones. Voy sumergiéndome en esta diatriba mientras descubro en las Contextopedias una forma práctica de referenciar y hacer visible la multiplicidad de voces y lugares de influncia que cada quien va teniendo.
Siguiendo este hilo, creo que sería interesante aplicar la propuesta de un feminismo nómada como opción crítica frente a las estructuras codificadas del poder sin abandonar por ello el reconocimiento de la prioridad de género a la hora de analizar el sistema de relaciones, la diversidad y la multiplicidad dentro de cada persona individualmente.
El cyborg es una especie de yo personal, postmoderno y colectivo, desmontado y vuelto a montar. Es el yo que las feministas deben codificar. Donna Haraway
II. La teoría feminista realiza una crítica a la falsa universalidad de las identidades subjetivas, a los estándares y patrones de comportamiento que han predeterminado lo que es “ser mujer” y “ser hombre” y a la posición de subordinación de la primera ante la preeminencia del segundo.
Pero como dice Rosi Braidotti, la teoría feminista es algo más, es también la afirmación positiva de los deseos de las mujeres a pensar de forma diferente en nuestra condición histórica y re-inventar diferentes formas de subjetividad, desde la diferencia sexual en la que se simultanean tres niveles de diferencias: las diferencias entre mujeres y hombres (diferencias inter-géneros), las diferencias entre las mujeres (diferencias intra-género) y las diferencias de cada mujer consigo misma.
La diferenciación sexual, sobre la que se establece una asimetría jerárquica de las relaciones de poder no es el elemento a combatir, sino el propio sistema de asimetría.
III. Coincido también con Luce Irigaray en que las mujeres deben construir un modelo objetivo de identidad que les permita situarse como mujeres, y no simplemente como madres ni como iguales en las relaciones con el hombre, los hombres.
Y esto me lleva a considerar que el debate feminista necesita repensar formas alternativas de subjetividad femenina que no signifiquen ubicarse en la otredad, en el no-hombre, y para ello sería necesario abandonar los modos masculinos de comportamiento, de lógica de pensamiento y de ejercicio del poder; incluso aquellos que ocurren dentro del propio movimiento de mujeres.
El reto no es fácil ¿cómo crear una forma alternativa de ser mujer?
Es cierto que las mujeres tenemos experiencias comunes, aunque éstas no son las mismas, ya que respondemos a diferentes estímulos y los contextos individuales delimitan lugares propios y únicos para cada una; ahora bien, hemos recibido un legado común: la opresión histórica de la condición de género. Por ello, me parece tan necesario deconstruir cualquier tipo de esencialismo sobre la entelequia de “La Mujer”.
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articulo muy bueno, muchas gracias. I like it this article.