Cibercampaña contra las bombas racimo
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Con la intención de conseguir que España ratifique en 2008 un tratado en contra de las bombas racimo, desde hace unos días se está moviendo por la red esta Cibercampaña lanzada por Francisco Polo para que quienes actúan como representantes del gobierno español modifiquen su posición en el proceso de Oslo y se unan a los de los países que persiguen la abolición total de estas armas.
He decidido unirme a esta campaña, a través de las webs que administro, esta bitácora profesional y esta otra más personal, enviando la carta que acompaña este post a l@s representantes de la Comisión de Asuntos exteriores.
Las bombas de fragmentación o racimo están compuestas por centenares de pequeñas bombas que se esparcen antes de que el proyectil llegue al suelo. Una sola puede destruir una superficie de cuatrocientos metros cuadrados.
El uso de este tipo de bombas siempre ha sido denunciado por organizaciones de Derechos, como Amnistía Internacional, Human Rights, Mujeres de Negro o Greenpeace, ya que tienen un poder altamente destructivo; son mujeres y sobre todo niños y niñas quienes sufren sus efectos desvastadores.
Estimado/a señor/a,
Les escribo en su calidad de representante de la Comisión de Exteriores y en mi condición de ciudadana.
Tras leer la información que está corriendo por la red, de blog en blog, en las últimas horas sobre las bombas de racimo, les escribo para transmitirles mi inquietud y por la posición Española en el actual proceso de Oslo.
Como sabrá las bombas de racimo suponen un peligro para la población civil en un conflicto bélico debido a su imprecisión y a su amplia dispersión. Esta falta de distinción entre objetivos civiles y militares atenta contra los principios del Derecho Internacional Humanitario. Pero no solo eso sino que las bombas de racimo se convierten, posteriormente, en una suerte de minas antipersona. Mucho más peligrosas que éstas ya que si las minas necesitan ser pisadas para estallar, la submunición de las bombas de racimo pueden activarse de muchas maneras, incluso por el viento. Sin olvidar que, por su forma y color, resultan atractivas para niños y niñas, quienes se han convertido en sus principales víctimas en todo el mundo.
A principios de este año se inició un proceso encabezado por Noruega, el proceso de Oslo, que en su declaración establece como meta la ratificación de un tratado en 2008 para erradicar estas armas que provocan un daño y un sufrimiento desproporcionados. España se ha unido a este proceso pero ya en la reunión que tuvo lugar en Lima durante el mes de mayo pasado ha mostrado reticencias a conseguir un tratado que prohíba todos los tipos de bombas de racimo.
En particular, España ha intentado que se deje fuera del tratado aquellas bombas de racimo cuya submunición tenga un mecanismo de autodestrucción. Esto no parece aceptable. Estos mecanismos fallan. El porcentaje de submunición sin estallar en las bombas de racimo puede llegar a alcanzar el 25%. En los bombardeos de verano de 2006 sobre el Líbano, el ratio de pequeñas bombas sin estallar alcanzó cotas de entre el 30 y 40% según voces expertas en desminado de Naciones Unidas en la zona.
Me dirijo a usted, en primer lugar, para conocer su postura, y la de su partido, sobre esta cuestión; en segundo lugar, para instarle a conseguir que España ratifique un tratado a favor de la eliminación total de estas armas. Sin excepciones.
Atentamente
Carmen Castro
https://www.lkstro.com
Direcciones de correo:
Mª Rosario Fátima Aburto Baselga (Grupo Socialista), Gustavo Manuel de Arístegui y San Román (Grupo Popular), Rosa María Bonàs Pahisa (Grupo Esquerra Republicana), Josep Antoni Duran i Lleida (Grupo Catalán), Begoña Lasagabaster Olazábal (Grupo Mixto), Gaspar Llamazares Trigo (Grupo Izquierda Unida)