Peter Pan por doquier
En esta sociedad en la que los cambios ocurren cada vez con mayor ritmo, hay quien se resiste y quisiera detener el tiempo.
Dicen que son los varones, en mayor medida, quienes con el paso de los años sienten la necesidad de recrear un mundo fantástico en el que sólo hay lugar para la satisfacción de sus necesidades y deseos, como estrategia de huida del mundo real que les agobia con compromisos y responsabilidades.
En el ámbito psico-social a esta tendencia se la conoce como el Síndrome de Peter Pan recogiendo en ella una parte de la significación simbólica de la narración fantástica escrita por James M. Barrie con gran sentido del humor, Peter Pan y Wendy.
Últimamente descubro algunos comportamientos “peter pan” que afloran a mi alrededor; no deja de sorprenderme cuando veo a varones adultos, inteligentes, de esos que son capaces de seducir y cautivar instantáneamente al incorporarse a un grupo de gente y que con sus comentarios audaces y su actitud descarada consiguen que su presencia no pase desapercibida, hombres extraordinarios y a veces incluso sublimes que disimulan su incapacidad para madurar [resistencia] con juegos, bromas, proyectos fantásticos difíciles de realizar o aventuras amorosas.
Niños encerrados en cuerpos de adultos que se apropian de su voluntad a medida que pasa el tiempo.
Estas observaciones me incitan a pensar algo más en cómo nos vamos haciendo mayores mujeres y hombres qué vamos perdiendo en el proceso y qué vamos ganando.
Si bien creo que, en general, no deberíamos abandonar la ensoñación y el anhelo de alcanzar nuestros deseos, lo cierto es que los aprendizajes sociales por los que pasamos la mayoría de las mujeres y de los hombres, nos llevan a vivir estos procesos de búsqueda de manera divergente.
¿Será que están aumentando las wendy y los peter pan con el paso del tiempo? cualquiera de los dos personajes representan imagenes esteroetipadas de comportamientos, wendy volcada hacia el cuidado y la protección a las demás personas y peter pan centrado sólo en satisfacer sus propias demandas y necesidades ¿Les suena?
Sin darnos cuenta, a veces caemos en la tentación de percibir los compromisos que vamos estableciendo en nuestro camino como un lastre, en vez de identificar en ellos las oportunidades que algunos representan para hacernos personas más sabias.
Crecer en libertad no es algo gratuito ni aleatorio, todo conlleva sus costes, vivir el día a día de la mejor manera posible también.
Es tiempo ya de dejar atrás la idea que envejecer es sólo perder y empezar a rentabillizar el conocimiento adquirido y el sentido del humor desarrollado por los vericuetos de la vida.
Así que, ¿Y si en vez de huir de la madurez y de la vejez nos vamos preparando para ella?
Hay una cita de Barbara G. Walter en su obra “The Crone. Woman of Age, Wisdom, and Power” que, sin ánimo de analizarla de manera pormenorizada, es bastante significativa y alentadora:
“En el prepatriarcado las mujeres viejas eran la fuente de sabiduría, leyes, capacidades de sanación y de liderazgo moral. Sus arrugas hubieran sido símbolos de honor, no de vergüenza. En la Europa pre-cristiana las viejas estaban a cargo de los rituales religiosos y de los sacrificios oficiales. En el Oriente Medio y Egipto, muchas mujeres mayores servían en los templos de las Diosas, impartiendo una variedad de servicios eclesiásticos. Eran médicas, parteras, cirujanas, y consejeras sobre el cuido de la salud, de la crianza de l@s hij@s, y de la sexualidad. También estaban a cargo del cuido del alma. Llevaban a cabo ceremonias para todos los eventos desde el nacimiento y la muerte”.
Coraje, alegría y aprendizaje de lo vivido son tres buenos ingredientes para seguir haciendo camino.
Eso creo, al menos, hoy. 🙂
Creo que una característica de la sociedad actual es la de que el individuo debe lograr, antes de cierta edad, “el éxito”, puede que en el plano laboral (principalmente), social, intelectual e incluso amoroso, como si hubiera que tener una cuota mínima de relaciones para sentir “que se ha triunfado” en ese campo también, y todo ello conseguido antes de cierta edad, los cuarenta-50 mas o menos. Si a ello se añade el que se va perdiendo la capacidad de saborear y apreciar lo que ya impregna nuestra vida, por un lado, y por otro que no no autoeducamos para ir pensando en que objetivos realmente nos interesa alcnazar cuando lleguemos a nuestra vejez, pues sí, los hombres podemos oir cantos de sirenas y lanzar por la borda todo lo realmente valioso logrado hasta el momento, (y siempre hay sirenas cerca). Cada uno uno se ata al mastil que ha elegido. Yo recomiendo mi favorito: el verse reflejado en los ojos del ser amado.
ese niño es dibino aaaaaaaa ermoso quiero su numero que lindura