Cuerpos en fuga
A veces me pesa el cuerpo y no me refiero a las calorías, esas se llevan con cariño y placidez.
Digo que me pesa el cuerpo, y para ser más exacta debería decir que me pesa la excesiva corporización que impregna la sociedad, que se mete por los poros del pensamiento a través de las imposiciones sociales sobre moda, cánones estéticos o discursos sobre la salud y sexualidad.
¿Es nuestro cuerpo, hoy en día, un territorio que nos pertenece o hace tiempo que inició su fuga?
Vivir en un cuerpo de mujer y ser consciente de que las relaciones de poder se construyen utilizando los cuerpos sexuados, te ubica en un contexto de recorte de los márgenes de libertad y empoderamiento personal, aún cuando no lo percibas directamente en las vivencias individuales.
Tu cuerpo es un campo de batalla, como denuncia Bárbara Kruger a través de su arte conceptual, y es precisamente la apropiación y dominación del cuerpo femenino lo que sirve todavía como botín de guerra y venganza hacia el enemigo. Es una de las lacras que la cultura patriarcal ha ido diseminando como estrategia de dominación y control para que los varones tengan el poder, y que la parafernalia social se encarga de mantener. Todo conflicto armado profundiza las discriminaciones, es cierto, ahora bien la minusvaloración de los actos de violencia sexual que sistemáticamente se ejerce contra mujeres y niñas como estrategia de venganza y amilanación del enemigo, ante la evidencia de que al menos “las han dejado vivas” me parece una muestra más del despropósito general que no debería quedar impune en este siglo.
La fuga es posible, aunque no fácil, sobre todo si como dice Braidotti la alternativa pasa por la descorporización de la sociedad.
änimo amiga .. caminamos …. y de momento el sol sigue saliendo, la lluvia sigue refrescándonos y el viento en sus más variadas manifestaciones se lleva y dispersa malos “humores” …… siempre hay otras oportunidades.
Cada momento cuenta y vamos p’alante.
Besos y achuchoncillos 🙂
Lo importante es ser feliz con lo que cada uno tiene, cariño…