Salir de la crisis ¿cosa de hombres?

Por si había alguna duda, ayer el diario Público nos los dejaba bien clarito; un especial de unas 90 páginas de análisis sobre cómo salir de la crisis recogía entrevistas y declaraciones por parte de quienes, según el diario, son los protagonistas de la economía actual. Ni una sóla mujer es percibida por el periódico como de interés para conocer su análisis o criterio; ni siquiera la propia ministra de Economía, que queda eclipsada por el ministro de Industria. Y con esta elección se percibe una de las claves de este ‘especial’ monográfico.

Quizás es que hoy me he levantado un poco maliciosa, o simplemente mis narices ya se han hinchado lo suficiente. Y es que cuando los procesos de asignación de intereses económicos no son transparentes, la cultura de la sospecha se instala en la percepción ciudadana. ¿Recuerdan la aprobación vía urgente de las licencias para la TDT de pago? Pues bien, cuando la devolucion de favores distorsiona el análisis, el tufillo del ‘negociete de la trastienda’ queda en evidencia.

Esta práctica de los acuerdos off de record, tomados fuera del protocolo oficial de actuación, es una constante de los estilos de dirección ‘masculinos’ más obsoletos y que poco tienen que ver con la transparencia y el cambio de modelo económico, sino mas bien con el mercadeo y el corporativismo en el tráfico de influencias.

Esta percepción bien podría haber sido formada desde ayer por una parte importante de la población lectora de la prensa diaria. Hasta ahora lo más evidente era la pérdida de apoyo mediático del gobierno por parte del buque insignia (El País ) perteneciente al grupo de comunicación más perjudicado por el ‘negociete’ de la TDT y el pulso público que mantienen desde entonces. Pero desde ayer, la pleitesía del ‘considerado nuevo favorito’ confirma lo que había bajo el tapete.

Hay quien incluso va más allá y considera que la posible denuncia de la fiscalía respecto a los anuncios de prostitución en los periódicos podría ser un engranaje más de este pulso. Y es que la casualidad del momento da mucho que pensar, y el análisis de las posibles consecuencias sobre los dos periódicos ya mencionados echa más leña al fuego desatado.

Qué credibilidad pueden tener los análisis económicos realizados por uno u otro periódico si ambos están afectados por el mismo ‘merder’.

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[Artículo publicado originalmente en mi columna mensual En peligro de extinción ]
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