Hillary-Obama: misoginia política

Ocurre que en el mundo de la política, existen diferentes tipos de prejuicios, unos se toleran y otros no; y esto es lo que hay en el transfondo de tanto comentario pseudo-sesudo sobre la carrera hacia la Casa Blanca de Hillary y Barack en estadosunidos.

Lo decíamos la semana pasada en la presentación de “Políticas”, el libro deAntoni; hay prejuicios tolerados en la política y en el ejercicio del poder; el machismo es uno de ellos. Es como si la percepción dominante fuese que el ambito de la política no es el espacio “natural” de las mujeres; que obviamente se sustenta en una conceptualización del poder de lo más patriarcal. Este es el tufillo que desprenden desde hace tiempo la mayor parte de los reportajes y noticias que los medios de comunicación están publicando sobre las primarias entre Clinton y Obama. Ninguno de los dos tiene todavía asegurada su nominación definitiva, y curiosamente sobre Hillary ya ha caído el peso de la responsabilidad de que si no se retira de las primarias podría provocar la ruptura del Partido Demócrata; hay quienes incluso le sugieren que acepte una candidatura conjunta con Obama. ¿Alguien quiere apostar sobre la titularidad de ésta hipotética candidatura aglutinadora?

Qué cosas tiene una que leer en este siglo XXI y cuán lejanas y necesaria resultan las palabras de Mary Wollstonecraft: “Me declaro en contra de todo poder cimentado en prejuicios aunque sean antiguos“.


Soledad Gallego lo expresaba de una manera muy contundente ¿Qué pasa con Hillary?:

Hillary Clinton es una mujer. ¿Y qué? ¿Cuál es el problema? ¿Va a resultar que, como ha escrito Gloria Steinem en un polémico artículo que circula desde hace días por los centros feministas de medio mundo, el hecho de ser mujer constituye un factor de división en la sociedad americana, mientras que el hecho de ser negro, como Barack Obama, es un factor que favorece la unión nacional? ¿Es un factor de intolerable división que Clinton pida el voto a las mujeres estadounidenses y no lo es que Obama se lo pida a los afroamericanos?

¿No resultan llamativos los sondeos según los cuales el 72% de los hombres norteamericanos aceptaría un presidente negro y sólo un 64% una presidenta mujer?

¿No es revelador que a Hillary se le achaque como características desfavorables su persistencia, su ambición, su actitud planificadora (“calculadora”), mientras que para Obama estas mismas características sean favorecedoras para la captación de votos?
Lo de menos parecen ser las propuestas de programa político y la mayor o menor atención que ponen en las políticas sociales, la sanidad, la educación, la tecnología, en garantizar el ejercicio real y efectivo de la igualdad de oportunidades. Lo que más calado tiene es la asimetría jerárquica, por cuestión de género, en la valoración de ambos perfiles; y ésto es precisamente lo que provoca no sólo la minusvaloración de la experiencia política y gestora de Hillary, sino a demás que ésta sea considerada como excesiva. ¿Alguien puede imaginarse que ésto mismo se pudiera esgrimir respecto a un candidato varón? ¡Altamente Improbable!

“La igualdad de género ocurrirá cuando las muejres puedan cometer los mismos errores que los hombres y no se las culpe por ello” (Amelia Valcárcel)

El reto es evidente, es necesario mostrar otra forma de ejercer el poder, alejada del machismo y de la misoginia, integrando la política de las emociones, alentando la capacidad de diálogo y el fluir de la conversación; tal y como sugiere el libro Políticas. Lo fundamental es proyectar la forma de conseguirlo para conducir el camino; hacer redes, algo en lo que muchas mujeres tiene experiencias de vida que representan la estrategia revolucionaria de este siglo.

Pero la realidad se muestra persistente, y hay que tenerla en cuenta para poder desactivarla previamente:

La misoginia es la versión sofisticada del machismo entre los progresistas. Letal para una cultura de izquierdas y democrática. Cuando ellas son brillantes, ejecutivas y competentes dan, definitivamente, «miedo».
Pero el miedo es para la mayoría de ellos, no para la mayoría de la sociedad. (Antoni Gutiérrez-Rubí)

5 comentarios en “Hillary-Obama: misoginia política

  • el 18 mayo, 2008 a las 5:53 pm
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    Como mujer votante, es terriblemente triste para mi no poder votar por Hillary y estar avergonzada de su amorfismo democratico, de su autoritarianismo y su neoliberalismo comprado, de tratar de ser ‘como los hombres’ …. Thatcher, Aguirre. !Que Buda nos libre de mujeres que dan mala fama a las mujeres!

    Yo hubiera votado a Edwards, pero ni siquiera el pasa un examen riguroso. En un pais tan brutalmente corrupto y desmoralizado como EEUU, sin prensa libre, no me queda una eleccion que merezca la pena.

    Tanto Barack como Hillary han votado por los presupuestos de guerra, por nuevas plantas electricas de carbon, a favor de los ricos y de la industria, a favor de Israel y sus jaurias, a favor del descontrol financiero…. Son el uno para el otro y la prensa, totalmente parcial y engrasada, no discute mas que las tonterias.

    Quiero una Jimmy Carter, … y un caballo, por favor.

    http://stopblair.eu/indexes.html

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  • el 20 mayo, 2008 a las 3:50 pm
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    Un analisis riguroso no aceptaría que Hillary perdiera por ser mujer, o por un supuesto machismo al que siempre se recurre cuando las cosas no pintan como a uno(a) le gustaría. Empieza a sonar a tópico. Hillary no pierde por ser mujer (de hecho, al principio partia como grandisima favorita) Hilary pierde por que da una imagen de ser excesivamente ambiciosa, por un lado, y porque Obama ha sabido captar a una masa de jóvenes que ven en Hillary una pureta gastada y “mas-de-lo-mismo”.

    Yo empezé apoyando a Clinton, creía (y creo) que tiene programa, valor y sobre todo, muchas posibilidades de ganar a los republicanos (que a fin de cuentas es el objetivo). Pero se ha dado la vuelta a la tortilla, Obama parace tener mucho más “punch”, mucho más estilo, más carisma. Y sigo creyendo que tiene mucho mérito, porque aunque algunas no lo penseis, es más raro ver a un negro liderando USA que a una mujer blanca esposa de un ex-presidente.

    Dejemos de usar el machismo como chivo expiatorio de todo y asuman sus errores señoras.

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  • el 20 mayo, 2008 a las 3:55 pm
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    por cierto, ¿¿hablais de politica de las emociones??, creo precisamente que la politica tiene que estar diametralmente opuesta a las “emociones”. La politica debería implicar racionalidad, juicio, sinceridad y sensatez. Las emociones nublan en muchas ocasiones esas cualidades. Si por las emociones fuera, la pena de muerte, por ejemplo, sería norma habitual en nuestro pais. Afortunadamente no lo es.

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  • el 20 mayo, 2008 a las 8:56 pm
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    Carmen, me parece de lo más oportuno que saques este debate. A mí me parece que este caso da tanto de sí que podríamos estar años en una hemeroteca analizando el proceso de primarias. Todo un master en sociología, basta con que te pasees por la calle. Peor, basta con hablar con amigos/as. El otro día una amiga me dijo que Clinton le parecía una bruja. ¿Por qué? Porque es una ambiciosa impresentable. ¿Por qué? Porque aguantó lo de Lewinsky solo por llegar a esto. ¿Pero chica, es una candidata a presidenta, no me podrías decir algo un poquito más político? No se, es que no me gusta su cara.
    ¿Pero te acuerdas de cuando intentó poner en EEUU un sistema público de salud? Ya, pero no lo hizo….

    En fin, sería divertido si no fuera trágico. Y cómo muchos periodistas (Antonio Caño, de El País, me parece un caso de manual), llevan desde el principio acusándola de todo por no retirarse, cuando estaba claro que no tenía nada que hacer… llevamos meses y meses leyendo que estaba acabada, que solo la votan los los blancos reaccionarios,… y ahí ha seguido, aunque al final caiga, que caerá seguramente…

    Pero no es solamente este caso. Con Segolene Royal pasaron cosas muy ilustrativas, y lo que yo ví en la campaña de Iniciativa Feminista en Suecia 2006 fué para llorar (si no fuera porque el optimismo de la voluntad se impone al pesimismo de la razón), cómo reaccionaron los medios al unísono, primero sacando todos los escándalos habidos y por haber, y luego en la campaña callándose como si F! no existiera, para volver a buscar escándalos o inventarlos justamente desde el día después de las elecciones… y cómo las profesionales que se unieron fueron penalizadas en sus trabajos… toda una lección de cómo el patriarcado se organiza sin reuniones ni congresos, cómo se transmiten las consignas tácitamente… Bueno, seguimos… con besos.

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