De la economía feminista, el lenguaje sexista y el devenir de la UE
Estuve la pasada semana en Turin, participando en el congreso internacional de IAFFE y la vuelta a la actualidad está resultado más intensa de lo que me había imaginado. Hay que ver lo que da de si una semana!!!! y lo bien que sienta desconectar un poco de la actualidad local.
Reconozco que haber viajado con María y el activismo que conjuntamente desarrollamos, me salvó de la desolación inicial al darme de bruces con un congreso excesivamente académico en el que había más interés por presentar los paper de cada una que ganas de debatir sobre planteamientos clave de economía feminista. La presentación de nuestro paper, fue el inicio de un lobbying espontáneo para pedir a la UE permisos iguales y no transferibles por nacimiento y adopción; una reivindicación promovida desde la PPIINA y que a pesar de la obviedad de la misma se encuentra con demasiadas resistencias dificilmente justificables, como la formulada en el informe elaborado por el Advisory Committe on Equal Opportunities between women and men de la Comisión Europea.
El domingo aterricé nuevamente por Madrid, ávida por saber lo que había pasado decidí bucear por la prensa y diarios-blogs y me encontré con que el debate sobre el sexismo en el lenguaje, provocado a raíz del uso de “miembras” que hizo la ministra de Igualdad, había ocupado gran parte de la actividad periodística y del movimiento feminista. Artículos de opinión, cartas a la dirección de los periódicos, debates en la red y la aparición de un nuevo blog, Miembras, de Chusa Lamarca, sobre usos lingüísticos, políticos y sociales del lenguaje resumen la intensa actividad en este tema.
Pero sin duda que las sorpresas más celebradas por mi parte han venido esta vez del ámbito judicial, y que arrojan claridad ante agunos despropósitos.
Por una parte, la fiscal superior de Cataluña era clara y contundente al notificar que autoinculparse de abortar NO es delito ¡Qué tomen nota de una vez! y finalice ya el nuevo acoso que algunos juzgados habían iniciado contra mujeres que se habían autoinculpado de abortar.
Por otra parte, la Audiencia Nacional admitía la denuncia presentada por tres organizaciones feministas contra el Gobierno de España por incumplir la ley de 2003 que obliga a redactar un informe de impacto de género para todos los proyectos de ley o reglamentos ante “la constatación de que decisiones políticas que, en principio, parecen no sexistas, pueden tener un diferente impacto en las mujeres y en los hombres” y en el que se incidía también desde la Ley de Igualdad aprobada el año pasado. Y es que las Leyes son paraguas protectores de derechos, por eso es imprescindible exigir su cumplimiento y el presupuesto público representa la materialización económica de las prioridades políticas; la ausencia de informe de impacto de género de los Presupuestos Generales del Estado es lo que ha motivado la denuncia presentada por el Fórum de Política Feminista, la Asociación Feminista Leonesa Flora Tristán y la Asociación de Ayuda a Mujeres Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia Doméstica.
En el congreso de IAFFE, también hubo tiempo para el European Gender Budget Network, y conocer algunas de las experiencias que se están desarrollando y una vez más tuve la sensación de simultaneidad de avances y retrocesos; no estoy de acuerdo con el planteamiento del women’s budget, sino con la necesidad de orientar los presupuestos públicos hacia la igualdad, que no es exactamente lo mismo. Por eso aplaudo la iniciativa de las tres organizaciones feministas españolas en este tema.
No me gusta la orientación que está teniendo Europa, hay una tendencia continua a recortar los derechos sociales bastante preocupante. Directivas como el intento de la UE de regular las 65 horas de trabajo semanales, relegando el margen de flexibilidad a la negociación privada entre empresa y persona trabajadora o la del retorno de inmigrantes y la total ausencia de cumplimiento de derechos fundamentales son los últimos ejemplos de este devenir. Por cierto que los sindicatos deben estar aún estupefactos, porque apenas se han oido sus denuncias al respecto. Afortunadamente hay una iniciativa ya en marcha de movilización y recogida de firmas contra estas dos directivas promovida por el Forum de Politica Feminista.
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