El imperio de las farmaceuticas en tiempo de crisis

El mundo occidental estaba demasiado sumergido en la catarsis provocada por la crisis financiera y no atendía a otras necesidades de producción que la de diluir la ‘fábrica de parados’ provocada por el pinchazo del sector inmobiliario, el de la construcción y el automóvil. Y en esto llegó la noticia de una nueva pandemia: la inluenza, gripe procina o gripe A acapararon la atención mediática y el virus H1N1 se convirtió en el fantasma colectivo mundial del siglo XXI y en la panacea de las farmaceuticas.

Cuando se alienta el factor miedo estalla la psicosis colectiva y los gobiernos se ven ‘forzados’ a buscar remedios que restablezcan la situación. A eso se dedicaron intensamente los medios de comunicación, alentados por los mensajes de organismos internacionales y los pronósticos de contagio alarmistas, como el anuncio del Centro de Control de Enfermedades de la UE de que un 40% de la población se infectará por el virus.

En este nuevo escenario, las reglas comerciales se definen de manera excepcional. Una vez ‘creada la necesidad’ la estrategia está clara: conseguir el producto que aparentemente la satisfaga. Y ahí entra en juego el Timoflú (uys, que desliz, quería decir Tamiflú) y la reactivación de la producción farmaceutica para atender la creciente demanda del ‘producto milagrero’ y recuperar parte de los costes que sumen en investigación médica.


El primer ‘lote’ de vacunas se fabricó por los laboratorios Novartis , pero no se engañen, que el pastel da para muchos comensales. Más de 5.000 millones de dosis se encargarán de producir los laboratorios Novartis, Roche, GlaxoSmithKline y Rovi (entre otros) durante este otoño y los años venideros.

La carrera de los países por conseguir sus dosis, a través de pedidos anticipados ha puesto en marcha un negocio de miles de millones de dólares sin que existan garantías suficientes de la utilidad y efectividad del producto encargado. Los países europeos ya reservaron alrededor de 370 millones de tratamientos y han firmado contratos millonarios: Estados Unidos destinó ya 1.000 millones de dólares, Francia compró vacunas por 700 millones de euros que se irán produciendo de aquí a 2010, Gran Bretaña hizo encargos por tres billones de libras, España ha encargado 18 millones de dosis de aquí al 2012 y los países de América Latina, atónitos, denuncian que hay riesgo de que se queden sin dosis suficientes.

La industria se frota las manos mientras las otras pandemias que acechan al mundo continúan diezmando a la población sin generar ningún tipo de alerta mediática. Y la lacra social de la violencia de género continúan a la espera de una solución eficaz.

Esto sí que es un ejemplo de cómo tener la leche vendida sin haber comprado la vaca. ¿Aparecerá en los libros de técnicas del comercio mundial? ¿Será esta la estrategia para hacer resugir la nueva economía de mercado creada en época de crisis? ¿Conseguirá esta psicosis colectiva acabar con las relaciones sociales, ante las recomendaciones de distanciamiento social en las empresas para prevenir el contagio? ¿Conseguirá que las mujeres vuelvan a quedarse en casa cuidando de sus bebés en vez de llevarlos a la guardería ? ¿Será esta ‘pandemia’ el origen del nuevo estado de excepción en Occidente financiado directametne por la ciudadanía?

O quizás es que mis neuronas se están derritiendo con el calor veraniego… y todo entra dentro de la ‘lógica de mercado’.

[Artículo publicado en Librodenotas ]

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